Los países del euro preparan una emisión de deuda casi récord para 2023

La perspectiva de una recesión en la zona euro el próximo año, aunque leve, parece ya casi inevitable. El endeudamiento volverá a ser la herramienta con la que cuadrar las cuentas públicas y la vía con la que financiar los estímulos fiscales que algunes países (los más desahogados, como Alemania) ya han puesto en marcha, aunque con el agravante de unos tipos muy superiores a los de la pandemia, un BCE que en 2023 previsiblemente esté reduciendo su balance y una incertidumbre geopolítica que hace muy difícil prever cuál será la factura energética de empresas y hogares.

Los presupuestos para 2023 que se van conociendo en la zona euro apuntan a un incremento generalizado en la emisión bruta de deuda. Las necesidades de financiación de los gobiernos serán mayores y van a aproximarse de nuevo a los niveles récord de 2020, según estima Bank of America. El banco estadounidense ha revisado al alza su cálculo de emisión neta de deuda el año próximo en la zona euro en unos 70.000 millones de euros adicionales y calcula que la oferta neta de deuda soberana del área euro en 2023, una vez descontadas las amortizaciones y las recompras del BCE, se acercará a los 400.000 millones. Muy por encima de los entre 120.000 y 145.000 millones estimados este año.

España ya ha avanzado que elevará la emisión bruta de deuda en 2023 el 8,2%, en casi 20.000 millones hasta los 256.930 millones de euros, después de dos años de descensos desde 2020. La emisión neta sí se reducirá en 5.000 millones, según recogen los Presupuestos, hasta los 70.000 millones. Las cuentas públicas contemplan la rebaja del déficit, al 3,9%, y del ratio de deuda sobre PIB pero el Tesoro afronta el impacto de la amortización de deuda a 3 años lanzada en 2020, año récord en emisión bruta y neta de deuda, según apuntan en Scope.

La agencia de rating también espera que las necesidades brutas de financiación de Italia para 2023 aumenten en unos 30.000 millones de euros, hasta los 490.000 millones, el equivalente al 25% del PIB. “Este aumento se deberá principalmente a un mayor volumen de amortización de títulos a medio y largo plazo, mientras que esperamos que las necesidades de endeudamiento neto se sitúen en niveles similares, en torno a los 90.000 millones de euros, en 2022 y 2023. No esperamos que las medidas de apoyo a la crisis energética impulsen el volumen de emisión de deuda de Italia a niveles récord”, añaden desde Scope.

El impacto de la amortización de la deuda a 3 años lanzada en 2020 se hará notar

Francia también ha anunciado un incremento de 10.000 millones de euros en su emisión bruta de deuda en 2023 a causa de mayores vencimientos, aunque sin cambios en la cuantía de emisión neta respecto a la de este año. La gran sorpresa la ha dado Alemania, con su estímulo fiscal por 200.000 millones de euros. En Bank of America calculan que si el conjunto de la zona euro respondiera al shock energético con una contundencia similar (el equivalente aproximado al 2,5% del PIB) la emisión neta se elevaría en nada menos que 300.000 millones de euros.

Rigor presupuestario

Sin embargo, y pese al aumento de los volúmenes brutos de emisión, los países del euro prevén seguir avanzando en 2023 en la reducción del déficit y del ratio de deuda sobre PIB. En S&P advierten incluso de que “la línea oficial sobre la desviación presupuestaria será cada vez más dura en 2023, y especialmente a partir de 2024, cuando esperamos que se restablezcan las normas fiscales del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, quizás de forma algo simplificada”.

Los tesoros de la zona euro tendrán que afrontar el próximo año con mucha más crudeza la pesada herencia que deja el fuerte endeudamiento con el que se combatió la pandemia, empezando por la amortización de la deuda a tres años lanzada en 2020. Y lo harán con tipos de interés muy superiores y un papel mucho más pasivo del BCE en el mercado. De hecho, la institución podría abordar antes de que acabe el año la reducción de su balance, lo que supondría ventas de deuda.

“La posibilidad de la reducción de balance del BCE es otra incertidumbre que los tesoros tendrán que calibrar en sus planes de financiación”, señala Bank of America. Esta entidad apunta a la reducción de la vida media de las nuevas emisiones de deuda como alternativa frente a ese mayor riesgo de mercado. Los presupuestos españoles contemplan una disminución temporal de la vida media de la deuda española en circulación por debajo de los 8 años en 2022 pero que se estabilice en torno a ese plazo en los próximos años. De hecho, en 2023 la emisión neta de letras del Estado español será negativa en 5.000 millones de euros.

Los recursos del fondo europeo Next Generation van a seguir siendo en todo caso una aportación clave en las necesidades de financiación de 2023 y están contribuyendo a rebajar la emisión neta. La posibilidad de que la UE cree un nuevo paquete de financiación para el shock energético, como hizo en 2020 con el desempleo con el SURE, es otro de los escenarios para 2023.

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