Las empresas estudian recompras de deuda para optimizar balance con el alza de tipos

El rápido encarecimiento de la deuda está obligando a las empresas a afinar al máximo en sus programas de financiación. Las corporaciones se anticiparon al cambio de rumbo en la política del BCE e hicieron buen acopio de liquidez el pasado año. Pero el alza de tipos está siendo mucho más veloz de lo previsto y está llevando a algunas compañías a lanzar recompras de bonos con las que optimizar esa liquidez. Mejor recomprarlos que seguir pagando el cupón a la vista de que los tipos seguirán subiendo y financiarse será bastante más caro. Más aún si la posición de caja de la compañía es holgada.

La jugada permite un ahorro financiero en intereses y cuadra en situaciones muy concretas: en compañías con liquidez abundante y que cuentan con emisiones que se han depreciado con fuerza, lo que permite la recompra por debajo del precio nominal.

Es la maniobra que han realizado recientemente Amadeus y Cepsa, con el anuncio de sendas operaciones de recompra de bonos. La primera, comunicó la semana pasada una oferta de recompra de dos emisiones (una con vencimiento en mayo de 2027 y cupón del 2,875% y otra con vencimiento en septiembre de 2028 y cupón del 1,875%) por una cuantía de hasta 150 millones de euros. Y la petrolera busca recomprar la quinta parte de una emisión de 500 millones que vence en 2028, en una oferta que termina hoy. El alza generalizada de los rendimientos de los bonos ha provocado la caída generalizada de los precios y deja descuentos respecto al valor nominal de entre el 4% y el 15% en las citadas emisiones.

Para el tenedor, la oferta de compra tiene el atractivo de poder deshacerse de un activo que puede seguir depreciándose y para el emisor, es la vía para abaratar el coste de su deuda. “Es muy goloso para los directores financieros ver que tus bonos cotizan muy por debajo de par y no recomprarlos cuando puedes generar un impacto muy positivo en la cuenta de resultados”, señalan desde el área de mercado de capitales de una entidad financiera.

Los expertos descartan una oleada de recompras de bonos puesto que debe darse la doble condición de una buena posición de liquidez y que la emisión cotice con un importante descuento. Pero fuentes de mercado sí ven posible que en nuevas emisiones de deuda, se puedan incluir de forma simultánea operaciones de recompra. Esas ofertas de recompra tienen después de todo la capacidad de impulsar el precio de las emisiones, también de las que estén por venir. “Poner una orden de compra en mercado puede reflejarse en una subida de los precios de esos bonos y, por ende, en un estrechamiento de los diferenciales en el mercado secundario. Al fin y al cabo eso será positivo de cara a futuras apelaciones en las que las referencias de los diferenciales son las que marcan sus bonos vivos”, añade el responsable de mercado de capitales de un banco.

Así, las empresas candidatas a hacer recompras de deuda serían, además de aquellas con bonos a medio y largo plazo que coticen con notable descuento (habitualmente con rating al filo de perder el grado de inversión, BBB-), también aquellas que tienen que hacer emisiones de híbridos para refinanciar próximos vencimientos.

Según explica Francisco Chambel, del área de mercado de capitales de Unicredit, “las recompras de deuda son oportunistas, dependen de la estrategia gestión de la liquidez de cada compañía”. Una estrategia que se complica ante la dificultad de encontrar claras ventanas de emisión. “El mercado de deuda está muy volátil. Lo difícil no es ya pagar más por emitir sino asegurar una buena acogida y acertar con el momento de mercado”, añade.

 

LAS OPCIONES PARA EL EXCESO DE LIQUIDEZ

Retribución. La recompra de bonos es una alternativa para rebajar apalancamiento en las compañías con excedente de liquidez. Sin embargo, el alza de tipos de interés también plantea a las empresas un nuevo escenario, el de la remuneración por parte de la banca de sus depósitos. Los depósitos de empresas han dejado de estar penalizados a intereses negativos y en julio se pagaban a un tipo medio del 0,11%. Ahora la tasa de depósito del BCE ha subido al 0,75%, lo que augura una mayor retribución.

Caída de emisiones. “Habrá emisores que prefieran mantener su liquidez intacta”, señala Chambel, que destaca que las compañías españolas parten de una buena posición de caja gracias a las emisiones de 2021. De hecho, el volumen de colocaciones de deuda de corporaciones españolas ha caído con fuerza en lo que va año, el 64% interanual. Mucho más que el retroceso del 31% en las emisiones corporativas en el año a nivel europeo.

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