Las empresas blindan sus emisiones de deuda

El año arrancó con la expectativa de que el 2024 sería testigo de una serie de recortes en las tasas de interés. La confianza en el mercado era alta, llegando incluso a anticipar hasta seis recortes por parte de la Reserva Federal, con el primero programado para marzo. Sin embargo, la realidad ha sido diferente. Ahora, los inversores apenas vislumbran la posibilidad de que la Fed reduzca las tasas en dos ocasiones este año, probablemente después del verano. En la zona euro, aunque se espera un recorte inicial en junio, el ritmo al que el BCE continuará suavizando su política monetaria sigue siendo incierto.

Las empresas españolas han estado cumpliendo con sus compromisos de financiamiento, luego de haber emitido deuda a precios considerablemente más altos debido a la rápida escalada de las tasas iniciada en 2022. Sin embargo, el 2024 presenta nuevos desafíos para sus objetivos de financiamiento. Las rentabilidades de los bonos no muestran signos claros de disminuir; de hecho, en abril alcanzaron los máximos del pasado octubre. Además, la incertidumbre sobre el ritmo y la intensidad de los próximos recortes de tasas es elevada. En este contexto, numerosas empresas están aumentando la contratación de precoberturas de tipos de interés, según indican fuentes financieras. El responsable de bonos corporativos de BNP Paribas en España y Portugal, destaca la importancia de una gestión proactiva de los riesgos de tipos de interés, especialmente en momentos de incertidumbre como el actual, donde la visibilidad sobre la trayectoria de la Reserva Federal es limitada.

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El procedimiento implica la suscripción de derivados con una entidad especializada, permitiendo así la emisión de deuda a una tasa de interés fija dentro de un período específico. Este enfoque es adoptado por empresas que buscan un momento más oportuno para emitir deuda o que se enfrentan a vencimientos significativos después del verano. Dichas empresas encuentran en estas precoberturas de tipos una forma de protegerse contra la volatilidad del mercado. Si llegado el momento de la emisión el mercado muestra condiciones más favorables, la activación del derivado no será necesaria, lo que conlleva el costo asociado a la precobertura. Sin embargo, en caso contrario, la empresa se habrá asegurado un tipo de interés fijo para satisfacer su necesidad de financiación a un costo razonable.

La cobertura contra la volatilidad en los tipos de interés es una práctica común, especialmente entre las grandes empresas que recurren con mayor frecuencia a los mercados de capitales. En Iberdrola, por ejemplo, se reconoce una trayectoria de 15 años en la gestión de su deuda mediante derivados de cobertura. La compañía ejemplifica esta práctica con la planificación de un parque eólico marino cuyos ingresos están pactados a una tasa fija, iniciando su construcción este año pero con generación de ingresos establecida para 2029. Para alinear los flujos de efectivo con los costos de financiamiento, se considera fijar la deuda a partir de 2029 mediante un derivado a tipo fijo contratado en 2024 y con inicio en 2029.

El uso de derivados con un horizonte de medio plazo es una opción, aunque las precoberturas también se emplean en horizontes más inmediatos. En todo caso, las empresas diseñan sus planes de financiamiento con un horizonte conservador de aproximadamente dos años, lo que les permite hacer frente a los imprevistos del mercado. Un analista senior de Moody’s, sostiene que, a pesar del cambio en el panorama de los tipos de interés, las condiciones de financiamiento para las empresas españolas son favorables en el presente año. Estas compañías están adoptando medidas tácticas para fortalecer su balance, como la extensión del vencimiento de créditos o la venta de activos.

Los expertos confían en que, a pesar de los tipos elevados que podrían persistir, y con las estrategias de planificación financiera implementadas por las empresas españolas, las emisiones de deuda corporativa seguirán en los próximos meses. Este, enfatiza que, aunque la gestión del riesgo de refinanciación es esencial, eventualmente las empresas accederán al mercado, ajustando los tiempos de emisión en función de la actuación de los bancos centrales.

La mayoría de las empresas españolas que emiten deuda poseen un rating de grado de inversión, según datos de la CNMV. Sin embargo, ha habido un crecimiento notable en el segmento BBB, mostrando cierto deterioro en la calidad crediticia a medida que aumentan los tipos de interés. A pesar de los desafíos a medio plazo, Moody’s sugiere que el impacto más adverso de los incrementos en los tipos de interés sobre la financiación de las empresas españolas parece haber quedado atrás. Sin embargo, persisten retos importantes, especialmente dado que un porcentaje significativo de la deuda corporativa española vencerá en los próximos tres años, aunque con la posibilidad de refinanciarla a tasas de interés inferiores a las actuales. En un contexto donde los tipos de interés se encuentran en máximos históricos en Estados Unidos y la zona euro, se anticipa un camino descendente para las tasas en el futuro previsible.

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Capafons & Cia. S.L.