La presión internacional se cobra el primer ‘default’ de una empresa rusa

Con una presión internacional creciente que ha llevado a Rusia a acercarse al impago de su deuda, la asociación de intermediarios que decreta si se dan las condiciones para la activación de los seguros de impago, la ISDA (International Swaps and Derivatives Association) anunció ayer que su comité de determinación de derivados crediticios para la región EMEA, considera que la empresa estatal rusa de ferrocarriles, Russian Railways, ha entrado ya en situación de impago de su deuda. Se trata de la primera empresa rusa que entra en impago desde el inicio de la guerra en Ucrania.

La ISDA señaló ayer que se había producido un evento crediticio de «falta de pago» en la emisión de deuda en francos suizos vinculada a la empresa estatal rusa de tren. Se trata de una emisión con vencimiento en 2026 que fueron emitidos por RZD Capital para financiar un préstamo de 250 millones de francos suizos (268 millones de dólares) a Russian Railways.

La empresa estatal rusa reconoció el pasado 14 de marzo su imposibilidad para afrontar este pago debido a «obligaciones de cumplimiento legal y regulatorio dentro de la red de corresponsalía bancaria».

Entre las entidades que se mostraron a favor de la entrada de Russian Railways en default se encuentran Bank of America, Goldman Sachs y JPMorgan, según detalló Reuters. Su decisión activa los CDS o seguros de impago.

Junto a Russian Railways, EuroChem es la otra empresa rusa que ha retrasado hasta el momento el pago de los cupones de su deuda y que se encuentra en situación de impago técnico.

La decisión de Estados Unidos de paralizar los pagos de deuda soberana rusa en dólares en entidades financieras estadounidenses llevó la pasada semana al Gobierno ruso a entrar en impago técnico en dos de sus emisiones al pagar en rublos y no en dólares después de que un banco extranjero rechazara realizar la operativa. Una decisión que, según las agencias de calificación supone la entrada de su deuda en impago técnico y añade más presión a Moscú, ya lastrada por las sanciones internacionales impuestas.

Moscú cuenta ahora con un plazo de 30 días de gracia para tratar de evitar el impago. En caso que no pudiera cumplir con los requerimientos, Rusia entraría en default por primera vez desde 1998.

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