La mitad de las empresas subirá los precios en los próximos 12 meses

De acuerdo con la encuesta sobre la actividad empresarial (EBAE) que realiza el Banco de España, a lo largo del segundo trimestre del año se ha producido un aumento de la facturación de las compañías, si bien ligeramente inferior a lo estimado hace tres meses. Del análisis que ofrece la autoridad monetaria se hace patente la elevada heterogeneidad de la actividad por sectores. A la rama de servicios, que durante la pandemia fue la más castigada, le corresponde ahora ser la más beneficiada por la eliminación de las restricciones puestas en marcha frente al Covid. Es por ello por lo que a la hostelería, el transporte y el ocio, se suma el sector de la información y la comunicación, que ya experimentó un comportamiento positivo desde el inicio de la crisis sanitaria. En el otro lado de la balanza se encuentran la agricultura y las actividades administrativas.

Sin embargo, el motivo de preocupación que puede de la variable de los precios, tanto por el lado de los costes de producción como de la salida de los productos acabados hacia la venta.

Pese a que el momento más álgido de las presiones inflacionistas puede haber remitido, lo cierto es que la amplia mayoría de las compañías, en concreto el 76,8% del total, siguen manifestando una continuidad en los aumentos adicionales de los precios de sus inputs productivos en el segundo trimestre, si bien representa 5 puntos porcentuales por debajo de los registros del trimestre anterior.

Por ramas de actividad, la desaceleración de las presiones en los costes es generalizada, con la excepción de la construcción y la hostelería, donde se aprecia una nueva intensificación. Esto no es más que la consecuencia del aumento de la demanda en el sector turístico, en el caso de la hostelería y de las tensiones de precios en los materiales, como consecuencia de los efectos de la guerra en Ucrania, junto a un tirón de la demanda de vivienda, que viene ejerciendo de valor refugio en medio de las tensiones inflacionistas por la consiguiente depreciación de los ahorros que buscan ahora el apoyo del ladrillo. El 73,2% de las empresas, también con un leve descenso, prevén incrementos adicionales en el coste de sus inputs en el tercer trimestre.

El peor de los datos, sin embargo, es que, a un año vista, la amplia mayoría de las empresas consultadas vaticinan que la presión de los costes de los inputs seguirá siendo elevada. El 72% de las sociedades no son optimistas de cara a esta evolución, por lo que mantienen que sus costes sean superiores a los actuales, lo que supone un riesgo en sí mismo para que se produzca un traslado de los mismos a los productos acabados, alentando tensiones inflacionistas adicionales.

Aunque las estimaciones publicadas por el Banco de España prevén una cierta moderación en los precios, tras los niveles máximos de 2022, lo cierto es que algo más de la mitad de las empresas encuestadas, el 54%, prevé en un horizonte de un año elevar los precios de venta, aunque no refleja un incremento de estas opiniones al reducirse este porcentaje en 9 puntos.

Por la variable laboral llegarán tensiones adicionales, ya que el 67% de las empresas esperan incrementos de sus costes laborales dentro de un año. Costes que, según reflejan los convenios conocidos el viernes, se encuentran relativamente contenidos, con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo al establecerse en mayo la subida salarial media en el 2,42%. Aunque todo apunta hacia una mejoría, la incertidumbre por la guerra de Ucrania marca tendencias.

EVOLUCIÓN DE LOS MÁRGENES EMPRESARIALES

El informe trimestral publicado el viernes por el Banco de España pone de relieve cómo los márgenes empresariales experimentaron una elevada volatilidad durante la fase más aguda de la pandemia, mostrando un ligero repunte a lo largo de la primera mitad de 2021 para contenerse en la segunda, a medida que se intensificaba el repunte inflacionista. A finales del año pasado los márgenes empresariales estaban unos 3 puntos porcentuales por debajo de los niveles previos a la pandemia, más que la brecha de otros países del euro.

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