La inflación y la Fed elevan el techo para las alzas de tipos a nivel mundial

Los tipos de interés de la mayor economía del mundo ya están al nivel más alto desde 2008, al inicio de la crisis financiera, con la gran diferencia de que EEUU afronta una nueva crisis económica con la perspectiva de un precio del dinero que será todavía más elevado. Los grandes bancos centrales del mundo subestimaron la persistencia del alza de precios que comenzó tras la pandemia, con la reactivación de la economía tras meses de parálisis, y que se ha agravado con la guerra de Ucrania a un ritmo que no se recordaba en los últimos cuarenta años. Ahora les toca acelerar en el endurecimiento de sus políticas, a un ritmo frenético de alzas de tipos que apuntan a llevarse por delante el crecimiento, aunque ni la Fed ni el BCE lo reconozcan aún.

La prioridad absoluta es contener el alza de los precios, hasta el punto de que las subidas de tipos de 75 puntos básicos se han convertido en la nueva normalidad. “75 es el nuevo 25”, afirman desde Pimco, la mayor gestora de deuda del mundo. Así, la Fed elevó este miércoles los tipos en 75 puntos básicos por tercera vez consecutiva, con la normalidad que antaño habrían tenido alzas mucho más graduales de 25 puntos básicos. El BCE decidió el 8 de septiembre una subida de tipos de 75 puntos básicos y el Banco de Inglaterra aprobó ayer con solo cinco votos a favor un alza de medio punto, con otros tres votos a favor de los 75.

La contundencia del combate monetario contra la inflación no está solo en la intensidad de las alzas de tipos sino en las que aún están por venir. La Fed ha anunciado un nuevo horizonte hacia el que llevará el precio del dinero: al 4,4% a finales de este año, 100 puntos más que en su proyección de junio y al 4,6% el próximo. Para el BCE, que no da un pronóstico de tipos de interés, el mercado apunta a que los lleve al 3% en 2023, desde el 0,75% actual de la facilidad de depósito. Y para el Banco de Inglaterra, los futuros señalan a una subida de tipos hasta el 4,75% el año próximo, desde el 2,25% de la subida de ayer.

Ante tal agresividad, el mercado ya anticipa una recesión, que la Fed y el BCE aún se resisten a reconocer. “Es optimista pensar que se puede evitar una recesión y cualquier posibilidad de un aterrizaje suave se ha esfumado”, señalan desde Schroders a propósito de la última decisión de la Fed. Según la firma británica, “será necesaria una recesión para controlar la inflación”, por lo que espera que el PIB de EEUU se contraiga en torno al 1% en 2023 y que la Fed frene las alzas de tipos en el 4%.

Para el director de análisis macro de la gestora de fondos AXA IM, “la Fed apunta a nuevas subidas, pero las perspectivas de crecimiento son demasiado benignas”. Una idea que también defienden desde Pimco. La economista para América del Norte de la gestora, afirma que “aunque la Reserva Federal no proyectó una contracción del PIB real a lo largo de su horizonte de previsión, parece cada vez más probable que la contracción económica, y un aumento más significativo de la tasa de desempleo, es exactamente lo que se necesitará para reducir la inflación”.

El mensaje de la Fed del miércoles sobre el horizonte de tipos ha sido más duro de lo que esperaban numerosas firmas de análisis, en un nuevo esfuerzo de Jerome Powell por controlar las expectativas de inflación y después de meses durante los que la Fed ha ido por detrás de las previsiones del mercado. El techo de tipos al 4,5-4,75% en 2023 está por encima de las previsiones que manejaba Citi, que ha ajustado sus previsiones al alza y ahora espera una subida de tipos en EEUU en noviembre de 75 puntos básicos, de 50 en diciembre y de 25 en febrero. Es la misma senda de subidas que prevé Goldman Sachs. En Axa esperan en cambio subidas de medio punto en noviembre y diciembre, hasta el 4,25%, a medida que el crecimiento se contraiga más rápidamente.

La oleada de subidas de tipos ya tiene en Japón la única excepción entre las economías desarrolladas. El banco central nipón mantuvo el jueves sin cambios el precio del dinero en el -0,1%. No así Suiza, que decidió abandonar el terreno negativo con una subida de 75 puntos básicos, hasta el 0,5%, después de ocho años del precio del dinero en tasa negativa.

El argumento para esa subida es también la inflación, a pesar de que en Suiza está mucho más contenida que en EEUU o la zona euro, con una tasa del 3,5% en el mes de agosto. También Noruega elevó ayer tipos en 50 puntos básicos, al 2,25%. Fue el primero de los bancos centrales occidentales en subirlos y ahora avanza alzas “más graduales”.

 

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