La deuda de EE.UU frena la sangría

Los inversores respiran aliviados ante las recientes noticias del mercado. Aunque se anticipa que los tipos en EE.UU. disminuyan más lentamente de lo esperado, la confirmación de que no aumentarán calma los nervios en un mercado que ha experimentado vaivenes durante marzo y abril. El mensaje tranquilizador del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, resultó ser más reconfortante de lo previsto después de varias sorpresas negativas en cuanto a la inflación. Aunque la moderación de los precios ha perdido impulso, Powell reiteró que no hay riesgo de un aumento en los tipos de interés. Esto bastó para detener las pérdidas en el mercado de bonos, que en abril tuvo su peor desempeño en seis meses.

La caída en las tasas de rendimiento se evidencia especialmente en los bonos a corto plazo, los más sensibles a los movimientos en los tipos de interés. Las rentabilidades de la deuda estadounidense con vencimiento en 2026, que en días recientes había superado la barrera del 5%, han disminuido en las últimas jornadas. En las dos últimas sesiones, cayeron 14 puntos básicos y ahora se sitúan por debajo del 4,9%, niveles cercanos a los anteriores a la publicación del Índice de Precios al Consumidor del 10 de abril.

La reducción de las tasas se refleja en toda la curva de rendimiento, aunque con menor intensidad en los plazos más largos, que están más influenciados por las expectativas de inflación. Después de caer cinco puntos básicos el miércoles, ayer disminuyeron otros tres, cruzando el umbral del 4,6%. Como han indicado diversos organismos internacionales, alcanzar el objetivo del 2% de inflación tomará más tiempo del esperado.

El tono moderado adoptado por Powell ha llevado a los operadores a volver a considerar la posibilidad de una primera reducción de los tipos este año. Sin embargo, no se espera que esto ocurra en junio, como se anticipa para el Banco Central Europeo, ni en julio. La fecha más probable parece ser diciembre. Según información recopilada por Bloomberg, los futuros indican una probabilidad del 45,6% de una reducción de 25 puntos básicos en la última reunión de 2024. Aunque estas estimaciones están lejos de las seis reducciones que el mercado había anticipado a principios de año, son ligeramente más altas que las que los inversores consideraban antes de la reunión de la Fed. A finales de abril, las probabilidades de una reducción de tipos este año eran del 39%. “Si la economía se debilita y la tasa de desempleo aumenta, esperaríamos que la Fed recorte los tipos en ese escenario, y que lo haga de manera agresiva si es necesario”, señala la economista de PIMCO.

“A pesar de una postura menos agresiva y una reducción más lenta del balance, parece ser suficiente para disuadir a los bajistas después del importante aumento de posiciones cortas en los bonos del Tesoro de EE.UU.”, destaca el jefe de estrategia de tipos para Commerbank. Según los detalles proporcionados por la Fed, a partir de junio moderará el ritmo de reducción de bonos a 25.000 millones de dólares al mes, en comparación con los 60.000 millones anteriores. Esto ayuda a aliviar la presión que ha experimentado el mercado de bonos en las últimas semanas.

Sin embargo, la disminución de las posiciones bajistas no garantiza que las ganancias se recuperen tan fácilmente como ocurrió a fines de 2023. En los últimos dos meses del año pasado, los bonos borraron gran parte de las pérdidas gracias a la pausa de los bancos centrales y la moderación de los precios. Para que las ganancias vuelvan a aparecer, los expertos señalan que los inversores necesitarán pruebas de que la economía estadounidense se está desacelerando. “Las condiciones económicas actuales sugieren un aterrizaje suave este año”, apunta el director de inversiones de UBS Wealth Management.

Tras el estancamiento que experimentó la economía estadounidense en el primer trimestre, la primera referencia para evaluar la solidez de la mayor economía del mundo será el mercado laboral. Las solicitudes semanales de desempleo aumentaron en 208.000 solicitudes, por debajo de las 211.000 esperadas por los analistas. Hoy, el enfoque estará en el informe de empleo no agrícola, con expectativas de que la creación de empleo en abril ronde los 241.000 puestos, menos que los 303.000 de marzo. A pesar de esta desaceleración, se espera que la tasa de desempleo se mantenga sin cambios en el 3,8%.

Por contagio, las tasas de rendimiento de la deuda en la eurozona vuelven a caer. El bono español a 10 años y la referencia alemana al mismo plazo disminuyen cuatro puntos básicos, hasta el 3,3% y el 2,54%, respectivamente.

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