La banca teme al euro digital

El euro digital, la nueva forma de dinero en la que está trabajando el Banco Central Europeo (BCE), inquieta a la banca por varios motivos. Uno de ellos es el temor de una posible incursión de las grandes tecnológicas en su negocio, un miedo que el sector ha tenido desde hace tiempo. Este dinero digital, diseñado para funcionar como una especie de efectivo virtual, permitirá transferencias de dinero entre particulares tanto con conexión a internet como sin ella, y realizar pagos online y físicos en comercios. Al igual que Bizum, aspira a ser fácil de usar y versátil, pero a diferencia de esta solución de pagos creada por los bancos españoles, el euro digital sería anónimo, permitiría operar con dinero creado por el propio banco central en lugar de dinero bancario privado, y podría utilizarse en toda la zona euro, una capacidad que ninguna otra alternativa ofrece actualmente. Es precisamente esta dimensión paneuropea la que la banca ve como una amenaza potencial por parte de las tecnológicas.

Grandes tecnológicas como Apple, Google o Amazon tienen una trayectoria de éxito. Sus millones de usuarios y su capacidad de innovación las convierten en competidores formidables, incluso para los bancos. Google exploró en 2021 la posibilidad de ofrecer cuentas corrientes propias. En abril de 2023, Apple lanzó en Estados Unidos una cuenta de ahorro con una tasa de interés del 4,15%, atrayendo en solo cuatro días 1.000 millones de dólares. Amazon ofrece préstamos en Estados Unidos y ha participado activamente en el programa piloto del euro digital. Aunque a nivel europeo estas tecnológicas aún no han incursionado seriamente en el sector financiero, fuentes del sector bancario español reconocen que hay nerviosismo ante la posibilidad de que, aprovechando el euro digital, finalmente lo hagan.

Piero Cipollone, presidente del grupo de trabajo de alto nivel del Eurosistema sobre el euro digital y miembro del comité ejecutivo del BCE, explicó recientemente el potencial de esta nueva forma de la divisa común para aumentar la oferta de servicios de pago utilizando una metáfora. El euro digital sería como una red de vías de tren que se extendería por toda la eurozona, permitiendo a las empresas ofrecer nuevas soluciones basadas en esta infraestructura. Este símil ferroviario es una comparativa recurrente para Cipollone. “Imaginamos la infraestructura digital del euro como una red ferroviaria europea unificada, en la que varias empresas puedan operar sus propios trenes y prestar servicios adicionales a sus clientes”, dijo en otro discurso pronunciado el pasado 24 de abril. El BCE se ha dado hasta octubre de 2025 para decidir si desarrolla e implementa la divisa digital, después de definir su concepto y realizar una propuesta de diseño entre 2021 y 2023.

El actual modelo de pagos en la zona euro, que varía de país a país, es un quebradero de cabeza para las empresas que quieren operar en varias naciones. Sin embargo, una estructura unificada a nivel europeo simplificaría las cosas. “Creo que sí va a facilitar una mayor cohesión en el panorama de pagos europeo. Pero hay una gran amenaza que vemos. Si el BCE pone las vías, las grandes tecnológicas podrían usar las infraestructuras. Apple o Amazon podrían integrar la billetera del euro en sus ecosistemas”, advierten las mismas fuentes del sector bancario.

“El euro digital tiene unas implicaciones significativas para el sector. Queremos que el BCE tome las mejores decisiones y no siempre estamos siendo escuchados. Es un proyecto nuevo, se están haciendo cosas bien y hay razones de peso para lanzarlo, pero pensamos que el sector privado, con un poco de empuje por parte del BCE, podría haber llegado al mismo resultado”, reconoce otro experto de la industria.

En opinión de las fuentes consultadas, el euro digital no aportará ningún valor añadido respecto a las soluciones privadas de pago ya existentes en España. No obstante, esto no es del todo cierto. El euro digital, al menos en su diseño actual, ofrecería un extra de anonimato y la capacidad de operar en diferentes países de la Unión… Y quién sabe, tal vez incluso la posibilidad de abrir una cuenta con Apple.

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