Japón da la puntilla a la anomalía de los tipos de interés en negativo

La era de los tipos en negativo llega a su fin. La decisión del Banco de Japón, que insiste en mantener los tipos en el -0,1%, de abrir ligeramente la mano en su política de control de la curva de tipos ha dado la puntilla. La anomalía, iniciada en 2014, que alcanzó su máximo histórico seis años, está a punto de terminar meses después de que los principales bancos centrales pusieran en marcha el fin de las compras de deuda y el inicio de las subidas de tipos de interés para frenar la inflación.

La anestesia a la que los bancos centrales sometieron durante años a las economías de todo el mundo provocó que los inversores pagaran por comprar deuda de un buen puñado de países y empresas y llevó a la deuda en negativo global a superar los 18,38 billones de dólares en diciembre de 2020. Un monto que ha menguado hasta los 686.000 millones de dólares, unos 646.000 millones de euros. El, director de inversiones en Finaccess Value, considera una buena noticia que se abandonen los excesos del pasado y que los bonos coticen los fundamentales y no las compras de los organismos encargados de la política monetaria.

El Banco de Japón, inmerso en una batalla contra una inflación del 3,6% que alcanza máximos de 40 años y que trata de poner coto a la debilidad del yen frente al dólar, ha anunciado que permitirá que el rendimiento del bono nipón a 10 años se eleve hasta el 0,5%, duplicando así la limitación anterior del 0,25%. Una decisión que ha provocado una onda expansiva en los mercados mundiales de deuda y que se ha visto acompañada además por un aumento de sus compras mensuales de bonos a 67.000 millones de dólares desde alrededor de 55.000 millones de dólares. Si bien, desde Citi no descartan que el Banco Japón reduzca las compras en algún momento de 2023, “tal vez ya en febrero”.

La rentabilidad del bono japonés a 10 años se sitúa ya en el 0,47%, máximos de julio de 2015. Un movimiento que forzará un cambio en las carteras de los grandes tenedores de deuda japoneses y que implicará la venta de bonos de Estados Unidos a favor de la deuda de su país, según comentan los estrategas de Deutsche Bank, dado que evitan así el coste de la cobertura de divisa. Un cambio de estrategia que pone en jaque al Tesoro de EEUU que tiene a los grandes inversores institucionales japoneses como sus principales tenedores en el extranjero.

La escalada de los rendimientos de la deuda japonesa se replica en el resto de plazos. El bono nipón a dos años se situó ayer en positivo por primera vez desde 2015, mientras que la deuda a cinco lleva ya todo el mes con rentabilidades positivas.

Un comportamiento que ha animado al resto de deuda soberana que ya estaba en plena senda alcista tras los mensajes lanzados la pasada semana por parte de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo de que las alzas de tipos continuarían en 2023, frente a la expectativa previa del mercado. La rentabilidad del bono alemán a diez años ha pasado del 1,81% de comienzos de mes al 2,31%, mientras que en el caso de la deuda española con vencimiento en 2032 su rendimiento ha subido en el mercado secundario del 0,597% al 3,39% en lo que va de año. Muy lejos ya del interés marginal del -0,016% que llegaron a pagar los inversores al Tesoro en diciembre de 2020 por obligaciones a diez años.

De igual forma, el bono de EEUU a diez años ha pasado del 1,62% de comienzos de año a superar el 4,2% el pasado mes de octubre, provocando no solo una corrección en la renta variable sino una apuesta de los inversores por la renta fija y que esta sea el activo estrella de 2023 para una gran parte de las gestoras tras un año de fuertes vaivenes en la deuda.

LA RENTA FIJA RECUPERA EL BRILLO PERDIDO

  • Perspectivas. El director de inversiones de Finaccess Value, considera que después del año traumático que ha vivido la renta fija, el panorama que se vislumbra para los próximos meses es muy atractivo. El gestor se sitúa en línea con el consenso del mercado que ve en la renta fija una opción atractiva. El director de inversiones de Mutuactivos, cree que el fin de los tipos cero y el repunte en las primas de riesgo de la deuda privada hacen que, por primera vez 10 años, se pueda construir una cartera de renta fija con potenciales retornos atractivos a medio plazo. Por tipología de deuda, ve oportunidades en la deuda privada subordinada.

 

  • Renta 4. En la gestora creen que la deuda pública cotiza a unos niveles atractivos, aunque el punto de inflexión llegará con el deterioro del empleo a medida que la política monetaria se vuelva más restrictiva. Con la vista puesta en la desaceleración, estos expertos eligen la deuda con grado de inversión frente a los bonos de alto rendimiento.

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