Ibercaja paraliza la OPV por la rebaja de valoración de los inversores y la volatilidad

Ibercaja lleva trabajando en su salida a Bolsa nada menos que desde 2018. Pero, con el Covid de por medio y unos tipos de interés por los suelos, la operación ha ido aplazándose. Hoy ha vuelto a hacerlo. Las reuniones de los colocadores con los potenciales inversores (road show) previas a la publicación del folleto, conocidas en el argot como investor education, concluyeron la semana pasada, cuando también se celebró una cumbre del consejo del banco para decidir el rango de precios.

Al final, sí ha habido problemas de última hora: los inversores exigían descuentos ante la fuerte volatilidad de los mercados y asemejaban su valoración a la de Unicaja, según fuentes financieras. Esto hubiera arrojado una valoración de 1.300 millones, lejos de los 2.100 esperados.

El consejo de administración se reunió ayer lunes y, según señala la entidad a la CNMV, «a la vista de la alta volatilidad que se está registrando en los mercados de capitales internacionales en los últimos días, derivada de la situación de elevada tensión geopolítica mundial, ha acordado esperar a que los mercados vuelvan a una situación de mayor normalidad antes de continuar con su oferta pública inicial de acciones ordinarias del banco».

Con todo, proseguirá con los preparativos de la operación con la formulación de las cuentas anuales cerradas a 31 de diciembre de 2021, que se va a llevar a cabo en las próximas semanas. Esto le dará tiempo a que la OPV se celebre a partir de marzo y hasta inicios de julio. O ya en la última ventana de salidas a Bolsas, que arranca en septiembre. Las opciones para que no salga a Bolsa son que la Fundación baje del 50% de participación vendiendo a otros accionistas en una transacción privada o que cree un fondo de reserva específico de gran importe, a imagen y semejanza de Kutxabank.

El tamaño de la operación no era menor. La Fundación Ibercaja cuenta con el 88% de las acciones y su objetivo es quedarse con un 46% si finalmente la operación se amplía con el conocido como green shoe.

El buen tono de la banca en lo que va de año, con subidas superiores al 16% para CaixaBank y Bankinter, al calor del posible cambio de ciclo en la política monetaria, era un sustento clave para que esta OPV saliera bien, incluso, a pese a los tambores de guerra que se escuchan desde Rusia y Ucrania y que han sacudido las Bolsas en las últimas sesiones. Fuentes conocedoras de la situación señalan, además, que los potenciales compradores saben que la salida a Bolsa es obligatoria y han exigido descuentos adicionales.

Las fuentes consultadas señalan que las valoraciones ofrecidas  por los inversores se han acercado más a las de Unicaja, de 0,4 veces el valor el libro, y unos 1.300 millones de euros, que a las de CaixaBank, con 0,64 veces y 2.100 millones.

Morgan Stanley y JPMorgan son los coordinadores globales, en un segundo lugar se sitúan Bank of America y UBS, y el tercer peldaño es para Alantra, KBW y Société Générale. Rothschild es el asesor independiente de Ibercaja Banco, mientras que Linklaters, Uría Menéndez,  y Davis Polk & Wardwell pilotan los asuntos legales.

A cierre de junio, el valor contable de Ibercaja (la suma del patrimonio neto y de otros resultados globales acumulados) ascendía a unos 3.400 millones. Aplicando la ratio del banco que preside José Ignacio Gorigolzarri, la capitalización superaría, por la mínima, los 2.100 millones, pero con la de Unicaja, la tasación caería hasta poco más de 1.300 millones. Con una intermedia, de 0,5 veces el valor en libros, la valoración rozaría los 1.700 millones de euros.

Otras paralizaciones

Ibercaja señala en un comunicado que la elevada tensión geopolítica global ha sido determinante también para que otras operaciones similares en Europa igualmente hayan decidido durante los últimos días esperar a una mayor normalización del mercado para culminar sus procesos, como la de la compañía tecnológica holandesa We Transfer o la farmacéutica alemana Cheplapharm.

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