España gana el partido a Italia en la espiral alcista de la deuda soberana

La rapidez con que el BCE ha decidido subir los tipos está provocando un alza acelerada de las rentabilidades de los bonos soberanos en toda la zona euro. Nadie se escapa, aunque la presión sobre la deuda italiana está siendo mucho más intensa, hasta el punto de que en la comparativa con la deuda soberana de España (también en el grupo de países más endeudados de la zona euro) la brecha del riesgo país de ambos países se ha ensanchado hasta máximos de marzo de 2020, en el momento más crudo del estallido de la pandemia.

El rendimiento del bono español a una década ha trepado al 3,5%, máximos desde 2014. Y el italiano se sitúa en el 4,73%, niveles sin precedentes desde 2013. El repunte es compartido pero más intenso en el italiano, que soporta la presión de un endeudamiento del 150% sobre el PIB de la economía italiana y la reciente inquietud de los inversores, contenida por el momento, ante la posible rebeldía fiscal del nuevo gobierno de la ultraderechista Georgia Meloni.

La diferencia entre el rendimiento del bono italiano y el español a una década es de 124 puntos básicos, niveles no vistos desde marzo de 2020. La prima de riesgo italiana, en 242 puntos básicos, supera el nivel de junio de este año, cuando el BCE comenzó a esbozar su plan antifragmentación. La española está en 118 puntos básicos.

Para el director de análisis macroeconómico de Pictet WM, “la deuda de España parece relativamente estable. Hemos visto una sorpresiva disminución de la inflación subyacente hasta 6,2%,en septiembre, lo que la sitúa en un mejor lugar en la euro zona. Es algo a alentador y a observar”. Según añade el economista de CaixaBank Research, “la situación política, el impacto de la crisis energética o incluso los fundamentos macroeconómicos de largo plazo (crecimiento potencial o nivel de deuda) son distintos entre países y, como tal, las primas de riesgo periféricas revelan niveles y sensibilidades distintas”.

2023, año electoral en España

Desde la agencia de rating Scope destacan “el perfil saludable” de la deuda soberana española y afirman que llevará tiempo que el alza de las rentabilidades repercuta plenamente en el coste del servicio de la deuda pública española, teniendo en cuenta que la vida media de la deuda es de casi 8 años. Sí advierten en todo caso de riesgos políticos, como la divergencia en materia fiscal entre el Gobierno central y varias comunidades autónomas, más aún en el contexto de las elecciones generales del próximo año. “La proximidad de las elecciones legislativas a finales de 2023 acarreará inestabilidad política y podría incidir negativamente en la disciplina presupuestaria”, comenta la responsable de gestión de carteras para Iberia de Julius Baer.

Por lo pronto, el alza de las primas de riesgo periféricas, y en especial de la italiana, no es observada con excesiva inquietud por el BCE, que ha renunciado a intensificar la compra de deuda italiana que le permite la reinversión de los vencimientos del programa PEPP.

Según explica “el BCE no ha utilizado la flexibilidad de las reinversiones PEPP los dos últimos meses, agosto y septiembre. En ese periodo las compras netas de deuda italiana han sido negativas en 1.200 millones de euros. Esta falta de intervención sugiere que el BCE considera que la fijación de precios de la deuda en los mercados es bastante ordenada por ahora”. “Parece que los inversores están dando a Italia y al BCE el beneficio de la duda”, añade.

La calma del BCE

La reinversión de los vencimientos del programa extraordianrio antipandemia (PEPP) es la primera línea de intervención con que cuenta el BCE para prevenir la fragmentación financiera en la zona euro y no estaría por tanto apurando esa vía. La otra, aún por descubrir, es el programa antifragmentación (TPI por sus siglas en inglés) anunciado en julio y cuya sola existencia estaría por el momento sirviendo para evitar un avance desbocado de las primas de riesgo mientras suben los tipos.

En opinión del economista jefe para EMEA de S&P, en el mercado de deuda europeo se está produciendo “una repreciación desordenada pero sin fragmentación excesiva, los instrumentos actuales son suficientes”.

También coincide en que, pese a los repuntes en la rentabilidad de los bonos periféricos, aún persiste el efecto tranquilizador del anuncio del programa antifragmentación del BCE. “Es un elemento que todavía continúa evitando unos niveles de primas de riesgo más elevadas”, explica. A pesar de que tanto el BCE como el mercado hayan elevado el umbral del dolor para la deuda italiana, Italia es en todo caso el gran candidado para estrenar el TPI. Su uso implicaría, eso sí, una condicionalidad que el ejecutivo de Meloni tendría que asumir.

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