El BCE está listo para una primera rebaja de tipos

El BCE parece tener claro lo que va a decidir en la reunión de mañana en Fráncfort, aunque las dudas reaparecerán a partir de ese día. El Consejo de Gobierno está preparado para reducir los tipos de interés en 25 puntos básicos, situándolos en 4,25%, en el primer recorte en ocho años. Este será el inicio del esperado cambio de rumbo en el precio del dinero tras el histórico aumento de 2022, cuando el BCE elevó los tipos del 0% al 4,5% en poco más de un año.

Hasta ahora, el banco central no había tenido la certeza de que podía empezar a flexibilizar su política en la lucha contra la inflación. Aunque este será solo un pequeño paso, ya que la inflación aún no muestra suficientes señales de una reducción sostenida y previsible de los tipos de interés, el BCE será cauteloso al anticipar su próximo movimiento. Aun así, la reciente expectativa de que la Fed podría bajar los tipos en septiembre, favoreciendo la caída de la rentabilidad de los bonos, abre más posibilidades para una nueva reducción en la zona euro en tres meses.

Las decisiones de la Fed, el banco central más poderoso del mundo, son un referente inevitable para el BCE, a pesar de que este insiste en la independencia de sus decisiones frente a las de Jerome Powell. La debilidad del ISM manufacturero estadounidense en mayo y un menor crecimiento de los precios han sugerido que la economía de EE.UU. podría estar ralentizándose más de lo esperado, lo que podría llevar a la Fed a bajar los tipos antes de lo previsto. Esto ha sido interpretado por los bonos soberanos, que han registrado descensos en sus rentabilidades en los últimos días. El bono alemán ha caído del 2,66% del viernes al 2,53% el martes; el español, del 3,39% al 3,27%, y el estadounidense, del 4,5% al 4,3%. El mercado ahora da un 60% de probabilidades a que la Fed recorte los tipos en septiembre, frente al 45% de la semana pasada.

La rebaja de tipos en la zona euro este 6 de junio está ampliamente descontada. Así lo ha anticipado el euríbor hipotecario, que permitirá la mayor reducción en los créditos para vivienda en tres años. Los miembros del Consejo de Gobierno del BCE han ido preparando el terreno para esta decisión. Christine Lagarde, presidenta del organismo, señaló en mayo que “si los datos que recibimos refuerzan el nivel de confianza que tenemos ahora, hay una gran probabilidad” de un recorte. El vicepresidente Luis de Guindos añadió que “estamos adoptando un enfoque prudente, lo que favorecería una reducción de 25 puntos básicos”. Y el economista jefe del BCE, confirmó la semana pasada que el momento para bajar los tipos había llegado.

Lane también adelantó el gran dilema que enfrentará el BCE a partir de ahora: a qué ritmo continuar bajando los tipos tras este primer recorte, considerando la perspectiva de una inflación en descenso. “A menos que llegue una sorpresa, el debate de este año consiste en seguir siendo restrictivo. Pero el nivel exacto de restricción necesario dependerá de los datos”, explicó Lane la semana pasada. Esta dependencia de los datos y la cautela sobre los próximos pasos es lo que se espera del mensaje que Lagarde dará mañana. No se prevé que el BCE hable de normalización de los tipos de interés, ya que no está claro cuál será el siguiente paso.

Poca visibilidad a partir de junio
Las previsiones del mercado para los tipos de interés reflejan la falta de visibilidad más allá de junio. Las probabilidades de un recorte en junio son del 98% para mañana, pero caen al 12,5% para julio y al 60% para septiembre, frente al 76% de hace un mes. “Está casi garantizado un recorte de tipos por parte del BCE este jueves. Creemos que la inflación de los servicios y el crecimiento de los salarios siguen siendo demasiado elevados para que se produzcan recortes consecutivos en junio y julio, por lo que podría tratarse de un recorte puntual”, señala el economista de Abrdn.

El BCE observa de cerca a la Fed, que podría decidir un recorte de tipos en septiembre. Los inversores no lo esperan con mucha convicción, dando un 60% de probabilidades a esa rebaja, y algunos incluso dudan de que la Fed baje los tipos este año. Si la Fed no actúa en septiembre, las opciones para un recorte de tipos del BCE en ese mes se complican: el euro podría debilitarse en exceso, reactivando las presiones inflacionistas. Las importaciones, especialmente de materias primas, serían más costosas con un euro débil. Según el economista jefe para Europa de S&P, “parece poco probable que el BCE aplique más de dos recortes de tipos en solitario antes de que la Fed comience este año. Además, se espera que las reducciones de tipos de la Fed persistan hasta 2026, mucho después de que el BCE concluya sus recortes”.

Independientemente de la Fed, el BCE enfrenta sus propios retos. La inflación en la zona euro está lejos del máximo histórico del 10,6% de octubre de 2022, pero en mayo volvió a sorprender al alza con un incremento interanual del 2,6%, mayor al esperado, y con la tasa subyacente en el 2,9%. Los precios del sector servicios fueron nuevamente los más inflacionistas, con un alza del 4,1% en mayo tras el 3,7% de abril. “Para los próximos meses, esperamos un movimiento lateral de la tasa de inflación, frenando así la tendencia desinflacionista de los últimos meses”, augura el economista para Europa de DWS.

Reflejando esta inflación que no termina de ceder, los salarios en la zona euro se aceleraron en el primer trimestre del año con un incremento del 4,7%, desde el 4,5% del cuarto trimestre del año pasado. “La reciente fortaleza del crecimiento de los costes laborales podría significar que la inflación de los servicios se fortalece, dejando al BCE a la espera durante un tiempo tras el recorte inicial”, añaden en Abrdn. El BCE confía en que las presiones salariales se desacelerarán a lo largo de 2024, pero su evolución será clave para determinar la velocidad de la reducción de tipos en la zona euro.

Goldman Sachs anticipa que Lagarde insistirá mañana en un mensaje de toma de decisiones reunión a reunión sobre los tipos. Septiembre, y no julio -cuando aún se dispondrá de pocos nuevos datos- será previsiblemente el momento de comprobar si la inflación continúa descendiendo hacia el 2% del mandato del BCE. Joachim Nagel, presidente del Bundesbank alemán, ya ha indicado que si el BCE baja las tasas en junio, “tendrá que esperar quizá hasta septiembre” para volver a hacerlo. Y Robert Holzmann, gobernador del Banco Nacional de Austria, ha advertido que está “dispuesto a apoyar un recorte”, pero no respaldará otros si no están justificados. Más allá de la rebaja de junio, el debate está servido una vez más.

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