Bankinter se lleva a Dublín los bonos estructurados ante la presión de la CNMV

Bankinter ha hecho las maletas y se ha llevado sus emisiones de bonos estructurados para particulares a la Bolsa irlandesa. La entidad dirigida ha trasladado a Dublín sus colocaciones de deuda de diseño dirigidas al pequeño inversor que busca un plus de rentabilidad mientras se mantenga la sequía de las rentabilidades de los depósitos bancarios. La razón es la presión de la CNMV, que en los últimos meses ha puesto bajo el foco este tipo de productos.

Los bonos estructurados han ido desapareciendo de los escaparates de la gran banca en los últimos años y la pandemia se ha encargado de darles la puntilla final, salvo con algunas excepciones. Fuentes del mercado explican que los cambios de hábitos han provocado que los ahorradores acudan mucho menos que antes a las oficinas bancarias y comentan que este tipo de producto es comercializado fundamentalmente desde las sucursales. De ahí que se haya reducido el apetito de los inversores y las entidades hayan reducido considerablemente su oferta.

Además, la CNMV ha puesto el foco en este tipo de productos, de una cierta complejidad, en los últimos meses. En coordinación con la ESMA, el regulador europeo de los mercados, ha lanzado un plan para controlar la venta a granel de productos financieros y que estos se haga con arreglo a Mifid 2. En cuanto a los estructurados, pide que los inversores estén familiarizados con el producto y puedan asumir pérdidas del 100%. Además, que el 50% de cada emisión se venda a institucionales.

Este incremento de la supervisión ha provocado que Bankinter explore otros mercados para poder lanzar estos productos y venderlos solo a minoristas, como hacía hasta ahora. Y entre ellos ha emergido Dublín, una plaza habitual para las emisiones de bonos y donde colocan sus estructurados otros bancos españoles.

Los bonos para particulares ofertados desde el pasado mes de abril por Bankinter se encuadran dentro de un programa de hasta 4.000 millones de euros. Hasta el momento, la entidad ha realizado siete emisiones con vencimiento en 2027, con una inversión mínima que oscila entre los 50.000 y los 100.000 euros y están emitidos a través de su filial luxemburguesa Bankinter International Notes. Pese a depender de una firma luxemburguesa, cotizan en Irlanda.

Las emisiones lanzadas hasta el momento rozan un importe conjunto de 215 millones de euros y están vinculadas a la evolución de índices como el Euro Stoxx 50 o valores como BBVA, Iberdrola, Repsol, Telefónica, Inditex o Cellnex. La última de ellas es por importe de 100 millones de euros. Los bonos cuentan con un cupón anual fijo del 1,1%, al que se suma un variable en función del comportamiento en Bolsa de Allianz y BBVA.

En los folletos se explicita que “los bonos son instrumentos financieros de alto riesgo, que pueden generar beneficios, pero también pérdidas. En determinadas circunstancias, los inversores pueden perder hasta el 100% del valor nominal de su inversión, en función de la evolución del subyacente”.

Este tipo de deuda emitida por la banca y dirigida a inversores particulares cuenta con la capacidad, llegado el caso, de absorber pérdidas, de la misma forma que la comercializada entre clientes institucionales si la entidad tiene problemas. Una situación que ya se vio en dos emisiones realizadas por Banco Popular por importe conjunto de 450 millones. Cuando se llevó a cabo la resolución de la entidad estos bonos se volatilizaron.

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